Editorial: Sacrificio incompleto…

El fin de semana el presidente de la República, Luis Abinader, anunció que, debido a la situación global de los precios del petróleo producto del conflicto en Irán, la ciudadanía tendría que someterse a hacer sacrificios por el aumento de los hidrocarburos, que impactaría directamente en un aumento de los precios del transporte, el servicio de la energía eléctrica y los alimentos.

La sugerencia, quizás llena de realismos, es lógica, pero algo faltó, y es que ese sacrificio está incompleto, pues el mandatario solo apuntó a que el pueblo, que ya se encuentra durante golpeado por las olas inflacionarias derivadas de la pandemia y la guerra en Ucrania, tengan que cargar solo en este complejo escenario. La posición, deja de lado la necesaria introducción de un plan de austeridad también para la parte administrativa del gobierno.

Derivar el peso más duro de la crisis a la gente únicamente, no ni correcto, pero mucho menos sensato.

Salir de la crisis no puede ser el proceso de de unos cuentos, sino que debe pedirse a los funcionarios bajar de su pedestal, y que también se preparen para amarse el cinturón. En tiempos de dificultades la unión debe ser uniforme y no de bloques.

No es justo pedirle a la gente racionar el combustible, cuando un alto mando sale en un vehículo de alta gama y consume grandes de gasolina para ir a actos oficiales, mientras el ciudadano lo gasta para trabajar y tener que sobrevivir en un lugar donde el transporte público es de corto alcance o ineficiente. Es injusto cuando los precios finales de los hidrocarburos son más caros por la carga de impuestos o cuando se otorgan cuantiosas sumas de dinero para publicidad a comunicadores lisonjeros. El sacrificio es necesario, pero debe ser completo.

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